miércoles 25 de noviembre de 2009
jueves 24 de julio de 2008
el sueño del pongo
El sueño del Pongo (Santiago Álvarez).
Dentro de la poco conocida obra del maestro cubano del documental Santiago Álvarez, se encuentra una poco menos conocida (aserto tautológico- hiperbólico pues es la historia de todo el cine latinoamericano) joya del cine-ensayo documental : El sueño del Pongo, relato homónimo del cuento del escritor peruano José María Arguedas, cuya adaptación para el film estuvo a cargo del poeta Roberto Fernández Retamar.
Y es la adaptación de éste la que con voz de niño narrador intradiegético articula la serie de imágenes fijas documentales de Iván Nápoles ordenadas por el demiurgo Álvarez para contarnos el sueño del pongo, indio peruano que lleva simbólicamente la suerte de los campesinos, de los indios, de los explotados en nuestro continente. El punto de vista imperante es el del ser humano infravalorado, sobajado, tratado como animal que en una suerte de revelación sorprende al antagonista que de humillador termina humillado. El sueño del pongo propiamente es una suerte de venganza idílica de este personaje contra el explotador, el pequeño relato inmerso en la narración en off y en estilo directo tiene una estructura dialéctica que en su síntesis contiene la esencia del relato.
el sueño del pongo de josé maría arguedas.
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pierrot le fou
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21:56
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Etiquetas: cine, cine-ensayo, documental cubano, santiago álvarez
lunes 23 de junio de 2008
el monstruo erosionando la montaña
Pegado a casa taladran un edificio.
A caricias se oye vibrar la voz del pájaro
A patadas, la de la máquina.
Ambas hurgan el abrazo del aire,
raspan la dureza del vacío.
Ninguna cede.
La máquina no se va, carraspea.
El ave sin dormir canta.
Una destruye con sus golpes el alimento de la otra.
La otra cansada dulcifica su muerte.
¿Prolongarán esa batalla por cuánto?
Arrastran las notas hasta que caen moradas: Atardece.
La nota gris de ciudad siempre ha ganado
Y esta noche no es la excepción,
El ave se ha marchado.
Cesan el taladro y el cincel:
Pegado a casa descubro terminado el monstruo:
Walmart is in town.
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narrador
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10:03
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viernes 6 de junio de 2008
césar vallejo in the street
Hoy me gusta la vida mucho
menos,
Pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Casi toqué la parte de mi todo y me contuve
Con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.
Hoy me palpo el mentón en retirada
y en estos momentáneos pantalones yo me digo:
¡Tanta vida y jamás!
¡Tantos años y siempre mis semanas!...
Mis padres enterrados con su piedra
Y su triste estirón que no ha acabado;
de cuerpo entero hermanos, mis hermanos,
Y, en fin, mi ser parado y en chaleco.
Me gusta la vida enormemente
pero, desde luego,
con mi muerte querida y mi café
y viendo los castaños frondosos de París
y diciendo:
Es un ojo éste, aquél; una frente ésta, aquélla... y
[repitiendo:
¡Tanta vida y jamás me falla la tonada!
¡Tantos años y siempre, siempre, siempre!
Dije chaleco, dije
Todo, parte, ansia, dije casi, por no llorar.
Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda
[al lado
y está bien y está mal haber mirado
De abajo para arriba mi organismo.
Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga,
porque, como iba diciendo y lo repito,
¡Tanta vida y jamás! ¡Y tantos años,
Y siempre, mucho siempre, siempre siempre!
[Poemas humanos, París, 1939]
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pierrot le fou
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20:19
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angelus novus
Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un
ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus
ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este
deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a
nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona
incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse,
despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un
huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede
cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda,
mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que
nosotros llamamos progreso.
Walter Benjamin




